El colgante de labradorita es un destello suspendido entre el cielo y la tierra, símbolo de paso entre los mundos visibles e invisibles. Esta piedra, verdadera guardiana del aura, ayuda a descifrar la intuición, a afinar la percepción y a calmar la mente. Engarzada en colgante, se lleva muy cerca del corazón para acompañar las grandes decisiones, los momentos de duda y los renacimientos interiores. Es una joya que vibra, que escucha y que protege.